¿Esto nos representa? ¿Estamos contando lo que queremos contar? ¿Se entiende quiénes somos? Esas preguntas son mi trabajo de cabecera.
Cuido que cada foto, frase o tono suene a nosotros, a La Barba y a nadie más. Le doy mucha importancia a vernos tal y como somos, sin filtros de más: que quien no nos conozca sienta, en cinco minutos, que ya nos conocía de toda la vida. Creo en la transparencia y la cercanía como motor de todo, y lo aplico tanto en La Barba como en cualquier otra marca, porque ahí está el verdadero valor.
El día a día me lleva entre redes y contenido: pensando, grabando y dándole vueltas a ideas hasta que cobran vida.
Al final, mi misión es simple: que La Barba siga siendo reconocible, auténtica y que nunca pierda esa chispa divertida que nos hace ser nosotros.