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Cómo la película de Michael Jackson arrasó en taquilla gracias a su marketing

Tiempo de lectura: 4 minutos

Irune Mauleón
Irune
05/05/26

El casting que lo cambió todo

Todo empezó con una decisión que nadie esperaba. Después de un proceso de casting de dos años, Jaafar Jackson, sobrino real de Michael Jackson, fue elegido para interpretar al Rey del Pop. El anuncio fue una bomba. Internet se partió en dos: los que lo celebraron como la decisión perfecta y los que lo cuestionaron. Pero tanto unos como otros estaban hablando de la película. Y eso era exactamente lo que buscaban.

La madre de Michael, Katherine Jackson, fue citada aprobando el casting, diciendo que él «encarna» a su hijo. Con ese aval familiar, la conversación se multiplicó. No era solo un actor, era la familia quien decía que era el indicado. Eso tiene un peso emocional que ninguna campaña publicitaria puede fabricar.

Casi un año de contenido antes del estreno

A partir del anuncio del casting, Lionsgate no paró de alimentar el interés. Imágenes del rodaje, vídeos de Jaafar ensayando coreografías, primeras fotos de la caracterización. Cada pieza de contenido generaba una nueva ola de conversación. El primer tráiler, lanzado en noviembre de 2025, se convirtió en el más visto de cualquier película biográfica musical o de concierto. Pero lo inteligente no fue solo lanzar el tráiler, fue todo lo que vino antes. Meses y meses de contenido dosificado que fue calentando al público de forma progresiva hasta que cuando llegó el tráiler, todo el mundo ya estaba dentro.

Jaafar: el actor que se convirtió en contenido

Jaafar Jackson no solo interpretó a su tío, se convirtió él mismo en una máquina de generar contenido viral. El joven artista se convirtió en tendencia tras recrear uno de los momentos más recordados del Rey del Pop: el famoso meme en el que Michael Jackson aparece comiendo palomitas de maíz, una imagen que durante años ha sido utilizada para reaccionar a situaciones virales. El vídeo se difundió en cuestión de horas.

La recreación generó comentarios no solo por su tono humorístico, sino por el sorprendente parecido físico y gestual entre Jaafar y el artista al que daría vida en la pantalla grande. Ese parecido era en sí mismo el mejor argumento de venta de la película. Y Jaafar lo sabía usar.

El moonwalk en las calles de Nueva York

Una acción conocida como «no camines: moonwalk» hizo que bailarines tomaran las grandes avenidas de Nueva York y Los Ángeles realizando el famoso desplazamiento hacia atrás de Jackson, animando a los fans a cambiar su modo de caminar. Es el tipo de acción de marketing que cuesta relativamente poco y genera millones de impresiones orgánicas. Conecta directamente con el ADN del personaje, es visualmente espectacular y está hecha para ser grabada y compartida. Marketing experiencial en su estado más puro.

La premiere como espectáculo en sí mismo

En el estreno en Los Ángeles, 3.000 asistentes incluida la familia Jackson aparecieron con sombreros fedora y lentejuelas, cantando al ritmo de Billie Jean y Bad. Durante varias escenas, los vítores dentro del teatro fueron tan fuertes que ahogaron los diálogos de la película. No fue una premiere, fue un concierto. Todo ese contenido generado por los asistentes se multiplicó durante días en redes sociales sin que nadie tuviera que pagar un solo euro por ello.

El público dentro del cine: el contenido que nadie planeó

En TikTok e Instagram circulan clips de grupos bailando en los pasillos del cine, parejas recreando coreografías y hasta personas disfrazadas que convierten la salida de la función en un pequeño homenaje. En una sala de cine en Quibdó, Colombia, varios asistentes se levantaron a bailar durante la proyección, un vídeo que se viralizó bajo la consigna «Solo pasa en el Pacífico». El contenido que genera el propio público es el más auténtico y el más difícil de fabricar. Y Michael lo tuvo en abundancia.

Qué podemos aprender de todo esto

El gran aprendizaje del marketing de Michael no está en el presupuesto, está en la paciencia. Casi un año de contenido dosificado, cada pieza pensada para generar conversación, nada lanzado al azar. El casting fue el primer titular. Las imágenes del rodaje fueron el segundo. El tráiler fue el tercero. Y cuando llegó el estreno, el público ya llevaba meses dentro de la historia. Eso es construir hype de verdad.