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El marketing de El Diablo Viste de Prada 2: así se lanza una película en 2026

Tiempo de lectura: 4 minutos

Irune Mauleón
Irune
06/05/26

Una secuela que nadie esperaba y todo el mundo quería

Veinte años después del original, El Diablo Viste de Prada vuelve a los cines con Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci. Y lo que ha conseguido en términos de marketing no tiene nada que envidiarle a la película en sí. Desde semanas antes del estreno, el elenco estuvo en una campaña de publicidad global, con paradas en Tokio, Londres y Nueva York, desfilando como si estuvieran en una pasarela. El resultado: en su primer fin de semana recaudó 77 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, y 156,6 millones a nivel internacional.

Sin tráiler y ya era tendencia

Antes de que hubiera un tráiler, antes de que hubiera fecha de estreno confirmada, ya había conversación. ¿Por qué? Porque Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt son en sí mismas medios de comunicación.

Meses antes del estreno, los fans empezaron a compartir en redes vídeos y fotos del rodaje captados desde la calle en Nueva York. La película era trending topic antes de tener un solo activo promocional oficial. Y entonces llegó la caída de Anne Hathaway. Un vídeo del rodaje en el que la actriz tropezaba en plena calle se viralizó en horas, con millones de reproducciones y miles de memes. Nadie lo planeó, pero fue el mejor contenido promocional gratuito que podría haber tenido la película.

Anna Wintour y Vogue: cuando la ficción y la realidad se mezclan

Uno de los movimientos más inteligentes de toda la campaña fue involucrar a Anna Wintour, la mujer que inspiró al personaje de Miranda Priestly. Wintour apareció junto a Hathaway en el escenario de los Oscar y junto a Streep en la portada de Vogue. En un solo movimiento, la película dejó de ser ficción para convertirse en parte del mundo real de la moda. Eso no se compra con presupuesto publicitario. Se construye con relaciones y con una historia que merece ser contada.

Coca-Cola, L’Oréal y Hisense: el poder del co-branding

Una de las claves de esta campaña fue la cantidad de marcas que se subieron al tren. TRESemmé y Coca-Cola lanzaron productos de edición limitada capitalizando la conexión natural entre la película y el mundo de la belleza y el lifestyle. Coca-Cola lanzó una campaña ambientada en las oficinas de la icónica revista Runway, con activaciones en España, Reino Unido, Alemania e Irlanda, y una promoción con viajes a Nueva York como premio. Por su parte, L’Oréal Paris lanzó un anuncio personalizado durante los Oscar, posicionando a Kendall Jenner y Simone Ashley dentro del mundo ficticio de la película. Y Hisense integró sus pantallas RGB MiniLED en las propias oficinas de Runway dentro de la película, y las llevó al estreno mundial en Times Square. Tres sectores completamente distintos, una misma conversación cultural.

La nostalgia como estrategia

La audiencia en streaming de la primera película aumentó un 428% de marzo a abril de 2026. Esto no fue casualidad. Fue parte de una estrategia deliberada de calentar al público recordándoles por qué amaban el original antes de presentarles la secuela. La nostalgia no es solo un sentimiento, es una herramienta de marketing brutal cuando se usa bien.

Qué podemos aprender de todo esto

El marketing de El Diablo Viste de Prada 2 es una masterclass en varias cosas. Primero, que el talento es el mejor medio de comunicación que existe. Segundo, que el co-branding funciona cuando hay afinidad real entre la marca y el universo cultural al que se suma. Tercero, que la nostalgia bien activada mueve audiencias. Y cuarto, que mezclar ficción y realidad, como hicieron con Anna Wintour, genera un impacto que ningún anuncio convencional puede igualar.

No hace falta tener el presupuesto de Disney para aplicar estos principios. Hace falta entender a tu audiencia, saber qué conversaciones están teniendo y encontrar la forma de entrar en ellas de forma natural.